CAPÍTULO 3 — Cuando el corazón aprende a volver a creer Los años siguieron pasando, y con ellos Peter fue entendiendo que crecer no sólo era trabajar más, dormir menos o llegar cansado a casa… También era aprender a cargar con silencios, ilusiones rotas y despedidas que jamás pidió. Peter tuvo varios intentos de amor. Relaciones que prometían más de lo que podían cumplir. Personas que lo abrazaron bonito, pero que no se quedaron. Amores que parecían destino… hasta que dejaron de serlo. Cada ruptura le enseñó algo diferente: que el cariño sin compromiso se desvanece, que el tiempo sin intención se enfría, y que el amor sin raíces no germina. Él, que siempre había creído en los pequeños gestos, fue aprendiendo a reconocer cuando alguien sólo quería pasar… y no quedarse. Hasta que un día, sin avisar, la vida hizo lo suyo. Apareció Jenn Mariel . No fue una entrada ruidosa ni una escena de película. Fue algo más real, más cálido, más cierto: una presencia que se sentía como h...
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