Fragmentos Subrayados de Peter #02 | El tamaño del ego en el liderazgo
El tamaño del ego
(Serie: Liderazgo + Existencial + Trabajo + Identidad)
La frase no estaba subrayada esta vez.
Estaba impresa sobre fondo oscuro, casi como advertencia:
“El tamaño del ego de una persona se puede medir en la forma que maneja los errores que cometen los demás.”
Peter no la leyó.
La sintió.
Porque el ego nunca se revela cuando tú te equivocas.
Se revela cuando se equivoca otro.
Capa 1: Trabajo
En las oficinas, el error es inevitable.
Un correo mal enviado.
Un cálculo mal hecho.
Una presentación incompleta.
Un cliente molesto.
Pero lo que realmente define el clima no es el error.
Es la reacción.
Peter había visto líderes que usaban los errores ajenos como escenario.
Como micrófono.
Como oportunidad de demostrar superioridad.
Y también había visto otros que bajaban el volumen.
Que protegían.
Que corregían sin humillar.
Ahí entendió algo incómodo:
La autoridad grita.
El liderazgo sostiene.
Capa 2: Ego
El ego necesita tener razón.
Pero más que tener razón…
necesita que otros se equivoquen.
Porque cuando otro falla, el ego se expande.
Se siente más alto.
Más inteligente.
Más indispensable.
Peter reconoció algo en sí mismo.
Había momentos en los que corregía con un tono que no buscaba ayudar…
buscaba afirmar.
Y esa diferencia lo golpeó.
No todo lo que parece corrección es intención de mejora.
A veces es necesidad de superioridad.
Capa 3: Poder
El poder verdadero no exhibe el error.
Lo transforma.
El ego señala.
El liderazgo enseña.
El ego expone.
El liderazgo protege.
El ego recuerda quién falló.
El liderazgo recuerda que todos fallan.
Peter entendió que el tamaño del ego no se mide por cuánto hablas de tus logros.
Se mide por cuánto espacio das cuando otro tropieza.
Capa 4: Identidad
Hay algo profundamente humano en equivocarse.
Y algo profundamente revelador en cómo reaccionamos cuando no somos nosotros los que fallamos.
Porque el error ajeno activa algo primitivo:
Competencia.
Comparación.
Jerarquía.
Pero también puede activar algo superior:
Empatía.
Responsabilidad compartida.
Madurez.
Peter dejó de preguntarse:
“¿Quién se equivocó?”
Y empezó a preguntarse:
“¿Cómo quiero que se sienta esta persona después de esto?”
Ahí empezó a crecer de verdad.
Epílogo
El ego no desaparece.
Se educa.
Se domestica.
Se observa.
Y cada vez que alguien comete un error frente a ti, tienes una elección invisible:
Inflarte
o elevar.
Porque el tamaño del ego no se mide cuando todo sale bien.
Se mide cuando alguien falla…
y tú decides qué hacer con eso.
—
Fragmentos Subrayados de Peter
Una serie de Briefless by Beto
Pensar sin brief. Sentir sin permiso.

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