El tejedor de espejos
🧭 El tejedor de espejos
Peter caminaba por un mercado lleno de voces.
Gente vendiendo ideas.
Gente comprando atención.
Gente que hablaba de “persuasión” como si fuera un pecado.
Ese día, un hombre con bata blanca y mirada afilada se le acercó.
—¿Tú haces publicidad, verdad?
—Sí —respondió Peter con orgullo suave.
—Entonces… manipulas.
Peter no respondió.
Solo sacó de su bolso un espejo,
pequeño, ovalado, con marco de madera tallada.
Lo sostuvo frente al hombre y le dijo:
—Mira.
El hombre miró.
Vio su reflejo.
Pero también vio frases grabadas en el borde:
“Verdad”, “Intención”, “Contexto”.
—¿Qué es esto?
—Es lo que yo hago —dijo Peter—.
Construyo espejos. A veces curvos, a veces planos.
Pero jamás borro la cara de quien los mira.
Solo les muestro lo que podrían ser, si deciden verlo.
—Pero hay quienes mienten con ellos —insistió el hombre.
—Claro. Como hay médicos que matan, jueces que corrompen, o panaderos que envenenan.
No es la herramienta. Es la ética del que la empuña.
Peter guardó el espejo y siguió caminando.
Mientras tanto, una niña del mercado encontró un viejo cartel en el suelo.
Lo levantó y leyó:
“Comparte lo bueno.”
Sonrió.
Y lo colgó en su puesto de jugos.
Ese día vendió más.
Pero lo que más le gustó, fue ver a los clientes sonriendo.
✨ Moraleja en clave:
No temas al espejo.
Teme a quien lo ensucia para vender reflejos rotos.
El verdadero publicista… limpia el cristal.
Y deja que la luz haga lo suyo.

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